A la vitamina C se le atribuye el mérito de combatir el resfriado común. Me parece bien. Pero ¿qué pasa con detener las reacciones químicas en el estómago que en realidad causan cáncer? Esa es la parte extraña y confusa que la mayoría de la gente ignora.
Un nuevo estudio de la Universidad de Waterloo dice que sí. La vitamina C podría en realidad bloquear las cosas que hacen que los nitratos sean peligrosos.
Esto explica por qué los científicos llevan discutiendo sobre este tema desde los años 90. Un estudio dice que las carnes procesadas son venenosas. Otro dice que comas todas las espinacas que quieras. ¿Confuso? Puedes apostar.
Los nitratos y nitritos están por todas partes. Están en tu tocino curado. También están en la lechuga, especialmente si esa tierra se contaminó. Mismos productos químicos, diferentes reputaciones. Sin embargo, en tus entrañas reaccionan. El proceso se llama nitrosación. Convierte esos compuestos en carcinógenos. Malas noticias.
Pero la vitamina C actúa como un guardián.
“Nuestro trabajo sugiere que la presencia de vitamina C en la dieta puede ayudar a explicar estas inconsistencias”, dice el Dr. Gordon McNicol.
Él es el tipo detrás de las matemáticas.
El equipo no se limitó a observar los análisis de sangre. Construyeron una versión digital de la digestión humana. Glándulas salivales. Estómago. Intestinos. Plasma. Alimentaron con nitratos digitales a través de este sistema y observaron lo que sucedió con el tiempo.
Aquí está el truco.
Las verduras de hojas verdes como las espinacas tienen nitrato y vitamina C combinados de forma natural. El modelo muestra que esta combinación evita que comience el desagradable proceso de nitrosación. Tu comida te protege.
¿Qué tal ese sándwich de jamón?
Las simulaciones dicen que tomar un suplemento de vitamina C inmediatamente después de una comida puede moderar el daño. No es una cura. No es un escudo. Sólo un amortiguador. Reduce la formación de productos nocivos que se encuentran en el salami y el tocino.
¿Por qué esto importa?
Porque hemos estado haciendo las preguntas equivocadas.
“Identificamos factores clave que interactúan”, dice la Dra. Anita Layton. “Horario de las comidas. Condiciones gástricas. Actividad del microbioma oral”.
No se trata sólo de lo que comes. Es cuando lo comes. Es lo que eres. El modelo proporciona un mapa a los futuros investigadores. No tienen que adivinar dónde se esconde el riesgo de cáncer. Pueden mirar justo donde choca la química.
Entonces, ¿deberías abastecerte de vitamina C?
Probablemente no sea una solución mágica. Pero es interesante cómo la naturaleza agrupa estos químicos. Las espinacas se salvan de sus propias toxinas.
Nos preguntamos por qué seguimos consumiendo nuestros nutrientes de forma aislada en lugar de dejar que los alimentos hagan lo que evolucionaron para hacer.





















