Las piedras de Stonehenge fueron movidas por personas, no por glaciares, confirma un nuevo estudio

16

Durante décadas, uno de los mayores misterios que rodean a Stonehenge ha sido cómo terminaron sus enormes piedras en el sur de Inglaterra. Un nuevo estudio publicado en Communications Earth & Environment muestra decisivamente que las personas, no los glaciares, trasladaron estos megalitos icónicos (algunos pesaban más de seis toneladas) desde lugares tan lejanos como Gales e incluso Escocia. Esto resuelve un debate de larga data y ofrece más evidencia de que la construcción de Stonehenge fue un esfuerzo humano intencional y a gran escala.

La teoría del transporte glacial desacreditada

La “teoría del transporte glacial” propuso que las capas de hielo durante la última edad de hielo transportaron las piedras hasta la llanura de Salisbury, donde hoy se encuentra el monumento. Sin embargo, la nueva investigación utiliza huellas minerales avanzadas para rastrear los orígenes de las piedras con una precisión sin precedentes. Al analizar granos microscópicos de los ríos alrededor de Stonehenge, los científicos no encontraron evidencia de que los glaciares hubieran llegado tan al sur durante el período relevante (hace entre 2,6 millones y 11.700 años). Esto elimina la posibilidad de una entrega natural impulsada por hielo.

El Esfuerzo Humano: Una Empresa Masiva

El estudio confirma que las piedras azules, procedentes de las colinas de Preseli en el oeste de Gales, probablemente fueron arrastradas más de 225 kilómetros (140 millas) por humanos. Aún más sorprendente es que la Piedra del Altar puede haberse originado en el norte de Inglaterra o Escocia, a una distancia que supera los 500 kilómetros (300 millas). Esto sugiere que los antiguos constructores arrastraron las piedras por tierra o utilizaron barcos para transportarlas, lo que demuestra un extraordinario nivel de capacidad logística.

Cómo los investigadores verificaron el transporte humano

El equipo fechó pequeñas motas minerales de circón y apatita en sedimentos de ríos cerca de Stonehenge utilizando tasas de desintegración radiactiva. Las diferentes formaciones rocosas tienen edades distintas, por lo que si las piedras hubieran sido movidas por glaciares, se habrían encontrado rastros coincidentes. En cambio, el análisis mostró que los minerales se originaron a partir de rocas locales, lo que confirma que las piedras no fueron depositadas por capas de hielo. La edad de los granos de circón (1,700 a 1,1 mil millones de años) y la apatita (60 millones de años) se alinea con la geología del sur de Inglaterra, no con Gales o Escocia.

Por qué esto es importante

La desacreditación de la teoría del transporte glacial es importante porque refuerza la idea de que Stonehenge fue una construcción deliberada y cuidadosamente planificada. No se trataba de que los antiguos constructores encontraran rocas convenientemente colocadas; buscaron y transportaron activamente materiales desde lugares distantes. Este descubrimiento plantea más preguntas sobre la organización social, la tecnología y la motivación detrás de la creación de Stonehenge, que sigue siendo uno de los enigmas más fascinantes de la arqueología.

Actualmente, la evidencia sugiere de manera abrumadora que las piedras más exóticas del monumento no llegaron por casualidad, sino que fueron seleccionadas y transportadas deliberadamente. Esto solidifica la comprensión de que Stonehenge fue producto de la acción humana intencional, más que de procesos geológicos naturales.