Los investigadores han descubierto que ciertos perros, denominados “dotados para aprender palabras”, pueden adquirir los nombres de objetos simplemente escuchando conversaciones, una habilidad previamente observada en niños pequeños y otros primates. Los hallazgos, publicados en Science, sugieren que la capacidad de aprender del habla escuchada no es exclusiva de los humanos y puede haber evolucionado antes del lenguaje mismo.
Cómo funcionó el estudio
El equipo realizó experimentos con diez perros excepcionalmente inteligentes, incluidos Border Collies y una mezcla de rescate. En una prueba, a los perros se les enseñó directamente los nombres de juguetes nuevos mediante asociaciones repetidas. En otro, los mismos juguetes recibieron nombres mientras se pasaban entre miembros de la familia, sin interacción directa con los perros.
Los resultados fueron notablemente consistentes: los perros recuperaron correctamente los juguetes nuevos por su nombre casi el 90% de las veces cuando se les había enseñado directamente la etiqueta. Sorprendentemente, incluso cuando solo escucharon los nombres, eligieron el juguete correcto alrededor del 80% de las veces, un resultado estadísticamente comparable. Los perros superaron consistentemente al azar en ambos escenarios.
Las implicaciones: ¿Inteligencia social antes que lenguaje?
El Dr. Shany Dror, investigador principal, enfatiza que esta habilidad se basa en señales sociales complejas: “Los perros deben identificar la palabra relevante dentro de una conversación, luego usar la mirada, los gestos y los tonos vocales para comprender a qué se refiere la palabra”. El estudio sugiere que esta habilidad es anterior al lenguaje mismo. Los investigadores teorizan que los humanos primero desarrollaron una aptitud para comprender interacciones sociales complejas y luego aplicaron esa comprensión para desarrollar el lenguaje.
Más allá de los perros: lo que esto significa para la cognición animal
Los bonobos criados en ambientes ricos en lenguaje e incluso los loros grises africanos han mostrado habilidades similares, pero este es el primer estudio que demuestra el fenómeno en perros de familia típicos. La profesora Marilyn Vihman de UC Berkeley señala que la razón por la que algunos perros destacan en el aprendizaje de palabras aún no está clara, pero la dependencia de los perros de las señales humanas hace que el hallazgo no sea sorprendente. También sugiere que las suposiciones anteriores sobre las demandas cognitivas del aprendizaje de palabras en humanos pueden haber sido exageradas.
El hecho de que esta habilidad exista en una especie no humana apunta a sus profundas raíces evolutivas. Parece que la capacidad de comprender interacciones sociales complejas fue lo primero, y que el lenguaje se desarrolló más tarde como una herramienta para refinar aún más esas interacciones.
La investigación subraya que los perros poseen un nivel de inteligencia social previamente subestimado. Las implicaciones del estudio se extienden más allá de la cognición canina, sugiriendo que los componentes básicos del lenguaje pueden no estar en la capacidad vocal, sino en la capacidad de interpretar y aprender del mundo social.




















