Las tormentas polares de Júpiter y Saturno: una inmersión profunda en las diferencias atmosféricas

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Los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno comparten muchas similitudes: composición, velocidad de giro, emisión de calor e incluso una inclinación por coleccionar lunas. A pesar de estas semejanzas, sus tormentas polares presentan diferencias sorprendentes: Saturno tiene un vórtice masivo en cada polo, mientras que Júpiter cuenta con una tormenta central rodeada por un anillo de otros más pequeños. Este antiguo misterio ha desconcertado a los científicos, pero una nueva investigación sugiere que la respuesta está en las estructuras internas de los planetas y en cómo regulan el desarrollo de las tormentas.

La clave de la disparidad: limitaciones atmosféricas

Los científicos planetarios Wanying Kang y Jiaru Shi del MIT proponen que la divergencia en los patrones de tormentas se debe a cómo la atmósfera de cada planeta permite que las tormentas crezcan y se conecten con capas más profundas. La atmósfera de Saturno parece permitir que las tormentas se expandan libremente, dando como resultado vórtices polares únicos y dominantes. Júpiter, por el contrario, parece imponer límites naturales al tamaño de las tormentas, dando lugar a su configuración de múltiples tormentas.

Según los investigadores, esto depende de la fuerza con la que las tormentas se acoplan al interior del planeta. Cuanto más profunda sea la conexión, más probabilidades habrá de que se fusionen las tormentas. Si el interior es más suave, las tormentas siguen siendo de tamaño limitado. Si es más difícil, se combinan en un solo vórtice.

“Nuestro estudio muestra que, dependiendo de las propiedades interiores y la suavidad del fondo del vórtice, esto influirá en el tipo de patrón de fluido que se observe en la superficie”, dice Wanying Kang.

Por qué esto es importante: vincular el clima de la superficie con la estructura interna

Este descubrimiento es significativo porque sugiere una correlación directa entre los patrones climáticos visibles de un planeta y sus propiedades internas ocultas. La profundidad de las capas atmosféricas, la intensidad del calor interno y la tasa de fricción desempeñan un papel a la hora de determinar cómo evolucionan las tormentas.

La atmósfera más profunda y energética de Júpiter permite que se formen múltiples vórtices sin fusionarse, creando su distintivo patrón de “pizza de pepperoni”. La atmósfera de Saturno, con sus capas o fricción más pronunciadas, permite que las tormentas se fusionen en vórtices únicos y dominantes.

¿Qué hay debajo de la superficie?

El modelo del equipo implica que Saturno puede tener un interior más duro y denso que Júpiter, potencialmente enriquecido con metales y materiales condensables. Esta estratificación podría explicar por qué las tormentas de Saturno se fusionan mientras que las de Júpiter no.

Los hallazgos no son una prueba definitiva, pero resaltan el potencial de utilizar los patrones climáticos de la superficie como una ventana al interior de los planetas. Comprender esta dinámica puede perfeccionar nuestros modelos de formación y evolución de gigantes gaseosos.

Las tormentas polares de Júpiter y Saturno, alguna vez enigmáticas, pueden estar ahora diciéndonos algo fundamental sobre los mundos bajo sus arremolinadas nubes.