Investigaciones recientes sugieren un vínculo directo entre las fluctuaciones del azúcar en la sangre después de las comidas y un riesgo casi 70 % mayor de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Este hallazgo aclara por qué controlar los picos de glucosa, en lugar de solo los niveles generales de azúcar en la sangre, puede ser fundamental para prevenir la demencia. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Liverpool, analizó datos genéticos de más de 357.000 personas para determinar cómo se relacionan las tendencias del azúcar en sangre con el Alzheimer.
El vínculo genético
El equipo empleó un método llamado aleatorización mendeliana (MR). En lugar de medir los picos de glucosa directamente, examinaron genes que se sabe que influyen en cómo aumentan los niveles de azúcar después de comer. Este enfoque filtra la influencia del estilo de vida y otros factores de salud, lo que permite a los investigadores identificar mejor las relaciones causa-efecto.
El resultado clave: aquellos con una predisposición genética a niveles más altos de glucosa después de las comidas tenían una probabilidad 69% mayor de ser diagnosticados con Alzheimer. Curiosamente, no se encontró tal relación para los niveles estables de glucosa o insulina, ni para la resistencia a la insulina en sí. Esto sugiere que el momento y la velocidad de los aumentos de azúcar importan más que las medidas de referencia.
¿Qué está pasando en el cerebro?
Los escáneres cerebrales de un subconjunto de participantes no mostraron correlación entre los rasgos de glucosa o insulina y la contracción cerebral o el daño a la materia blanca. Esto implica que la conexión entre los picos de azúcar y el Alzheimer no es un simple cambio físico en la estructura del cerebro. En cambio, los investigadores sugieren que podría estar en juego algo más sutil, como inflamación o estrés celular.
“Nuestros hallazgos sugieren que la predisposición genética a este marcador de glucosa posprandial también se asocia con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer”. – Investigadores
El cerebro necesita glucosa para funcionar, por lo que un aumento repentino puede abrumar a las células y desencadenar procesos dañinos con el tiempo. Apuntar a este mecanismo podría conducir a nuevas estrategias de tratamiento, pero se necesita más investigación.
Advertencias y pasos futuros
Los hallazgos del estudio no se replicaron en un conjunto de datos genéticos más antiguo, lo que plantea dudas sobre la solidez del vínculo. El conjunto de datos original también se inclinaba hacia personas de ascendencia británica más sanas y con mayores ingresos. Esto resalta una limitación crítica: es posible que los resultados no se apliquen universalmente.
Los investigadores enfatizan la necesidad de validación en diversas poblaciones antes de implementar estrategias de prevención generalizadas. Si se confirma, este estudio podría revolucionar la forma en que abordamos el riesgo de demencia, especialmente en personas con diabetes.





















