Un brote reciente de viruela simica entre mangabeys tiznados en el Parque Nacional Taï de Costa de Marfil se ha relacionado directamente con la transmisión a través de una ardilla soga de patas de fuego. Este es el primer caso documentado de viruela simica saltando entre especies animales en un entorno natural, lo que proporciona información crítica sobre cómo se propaga el virus y potencialmente se extiende a las poblaciones humanas.
El brote y los hallazgos iniciales
A principios de 2023, aproximadamente un tercio de la población de mangabeys hollín del parque desarrolló síntomas de viruela simica, incluidas lesiones cutáneas características. Trágicamente, cuatro monos bebés murieron durante el brote. Los investigadores, que publicaron en Nature el 11 de febrero, rastrearon el origen hasta una única ardilla de cuerda con patas de fuego (Funisciurus pyrropus) encontrada muerta apenas 12 semanas antes de que comenzara el brote.
La importancia de este hallazgo es clara: la viruela del mono no es sólo una preocupación humana; es un ciclo de enfermedad activo dentro de la vida silvestre. Comprender estos reservorios animales es crucial porque la mayoría de los casos humanos se originan a partir de eventos zoonóticos de contagio, donde un virus salta de los animales a las personas.
Los roedores como reservorios: un vínculo que se sospecha desde hace mucho tiempo
Durante años, se ha sospechado que los roedores africanos, en particular las ardillas soga, son los principales reservorios del virus de la viruela simica. Investigaciones anteriores ya habían identificado el virus en las ardillas de cuerda de Thomas e incluso en especímenes de museo que datan de 1899. Sin embargo, faltaban pruebas directas de transmisión viva en la naturaleza.
El Parque Nacional de Taï ha visto brotes esporádicos de viruela simica en primates desde 2012, incluidos casos en mangabeys y chimpancés. El misterio clave era de dónde se infectaban estos animales. Un seguimiento exhaustivo, que incluyó pruebas con más de 700 roedores, finalmente arrojó la respuesta.
Evidencia directa: ADN y rastreo viral
El equipo analizó el material genético tanto de la ardilla infectada como de los mangabeys. Los resultados mostraron una coincidencia cercana pero no idéntica, lo que sugiere que la ardilla no era la única fuente, sino probablemente un evento de transmisión reciente. Análisis adicionales de muestras fecales de los mangabeys confirmaron el vínculo: dos muestras dieron positivo en ADN de ardilla de cuerda y una de ellas también portaba el virus de la viruela del simio, lo que confirma el consumo reciente. La evidencia en video de 2014 había mostrado previamente a un mangabey consumiendo una ardilla de cuerda, lo que hizo que el brote reciente fuera aún más concluyente.
Implicaciones para la salud humana
Esta investigación tiene implicaciones inmediatas para la salud pública. Saber que las ardillas de patas de fuego son portadoras del virus permite tomar medidas de prevención específicas en áreas donde los humanos interactúan con estos animales. Los funcionarios pueden recomendar a quienes trabajan cerca de hábitats de ardillas que utilicen equipo de protección o practiquen una higiene exhaustiva.
“Identificar qué animales portan el virus puede ayudar a orientar las medidas de prevención que protegen a las personas de la infección”, dice Clement Meseko, veterinario y virólogo del Instituto Nacional de Investigación Veterinaria de Nigeria.
El estudio refuerza la necesidad de un seguimiento continuo de la vida silvestre. Es probable que otras especies de roedores también sean portadoras del virus, lo que significa que aún no se han identificado amenazas adicionales. El ciclo de la viruela simica en la naturaleza está ahora más claramente definido, pero el trabajo para comprender y controlar su propagación está lejos de terminar.
Los hallazgos subrayan la importancia de los enfoques de Una Salud, que reconocen la interconexión de la salud animal, humana y ambiental, para prevenir eficazmente futuros brotes.




















