Los europeos del Neolítico disfrutaron de una cocina sorprendentemente sofisticada

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Los arqueólogos han descubierto que los europeos del Neolítico, que se remontan a hace 8.000 años, no se limitaban a comer todo lo que podían encontrar, sino que tenían dietas notablemente selectivas y complejas. Un nuevo estudio que combina técnicas analíticas avanzadas revela que los cazadores-recolectores preferían plantas específicas y las combinaban con ingredientes animales de maneras que sugieren tradiciones culinarias desarrolladas. Se trata de un cambio significativo con respecto a suposiciones anteriores, que a menudo describían las primeras dietas europeas como puramente oportunistas.

Más allá de la supervivencia básica: búsqueda de alimento selectiva

Durante siglos, los investigadores se han basado en el análisis de residuos grasos en la cerámica antigua para comprender las dietas prehistóricas. Sin embargo, este método muestra principalmente qué animales se comieron, dejando en gran medida sin examinar las fuentes de alimentos de origen vegetal. La nueva investigación, dirigida por Lara González Carretero en la Universidad de York, cambia eso.

El equipo analizó 85 fragmentos de cerámica de 13 sitios arqueológicos en el norte y el este de Europa. Mediante examen microscópico y análisis químico de cortezas de alimentos conservados, identificaron tejidos vegetales (incluidos pastos silvestres, legumbres, frutas, raíces, hojas y tallos) en 58 de las muestras. Los resultados muestran que estos primeros europeos no se limitaban a apoderarse de las plantas disponibles; estaban eligiendo especies específicas e incluso partes específicas de esas plantas.

Plantas, pescados y sabores regionales

El estudio encontró que los alimentos vegetales a menudo se combinan con ingredientes animales, especialmente pescado y otros mariscos. Las mezclas exactas variaron según la región, probablemente debido a la disponibilidad local y las preferencias culturales. Esto sugiere que las primeras comunidades europeas no sobrevivían simplemente con lo que podían encontrar; tenían tradiciones y preferencias culinarias que moldeaban sus dietas.

“Nuestros resultados demuestran que la elección de alimentos vegetales fue notablemente selectiva… combinándolos con ingredientes animales específicos”, afirman los investigadores. Esto indica un nivel de sofisticación en la preparación de alimentos que antes se subestimaba.

La investigación también destaca un error al basarse únicamente en el análisis de residuos de lípidos: subestima la importancia de las plantas en las dietas antiguas. El análisis directo de los tejidos vegetales proporciona una imagen más completa de los hábitos alimentarios prehistóricos.

Una comprensión más amplia de la vida europea temprana

Estos hallazgos desafían la visión arraigada de los europeos del Neolítico como simples cazadores-recolectores. Probablemente eran mucho más expertos en el procesamiento de alimentos y tenían una comprensión más profunda de su entorno de lo que se pensaba anteriormente. El uso de cerámica para cocinar sugiere que estas comunidades no solo tenían la tecnología sino también las prácticas culturales para apoyar tradiciones culinarias complejas.

Las conclusiones del estudio sugieren que los primeros europeos tenían una relación con su comida más sofisticada de lo que se creía anteriormente, y que sus dietas reflejaban tanto los recursos ambientales como las elecciones culturales. El documento completo está disponible en línea en PLoS ONE.

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