China ha progresado significativamente hacia el aterrizaje de astronautas en la luna, potencialmente antes que la NASA en la superficie lunar. El miércoles 11 de febrero, la nación completó una prueba crítica de aborto a baja altitud de su cápsula Mengzhou de próxima generación y su cohete Gran Marcha 10, ambos componentes vitales de su programa lunar tripulado.
Resultados de la prueba de la cápsula de Mengzhou
La cápsula Mengzhou, diseñada para llevar astronautas a la Luna a partir de 2030, funcionó perfectamente durante la prueba. Lanzada desde el sitio de lanzamiento espacial de Wenchang en la isla de Hainan, la cápsula se separó con éxito del cohete Gran Marcha 10 y ejecutó un aterrizaje controlado en el océano mediante paracaídas. Esta demostración confirma su capacidad para desconectarse de forma segura de un cohete en caso de un lanzamiento de emergencia.
Avances de cohetes del 10 de marzo largo
El Gran Marcha 10, un nuevo cohete de transporte pesado, también superó un hito importante. Su primera etapa está diseñada para ser reutilizable, reflejando el Falcon 9 de SpaceX. Durante la prueba, el propulsor realizó un aterrizaje vertical controlado en el océano después de que la cápsula Mengzhou se separara. Aunque no alcanzó la órbita, este aterrizaje exitoso valida las capacidades de recuperación y reutilización del cohete.
Las ambiciones lunares de China
China también ha logrado avances en el desarrollo de su módulo de aterrizaje lunar tripulado Lanyue, posicionando a la nación como un serio contendiente en la carrera por devolver a los humanos a la luna.
Muchos expertos espaciales creen ahora que China tiene posibilidades realistas de lograr un alunizaje tripulado antes que la NASA.
Actualmente, la NASA apunta a 2028 para su misión Artemis 3, utilizando la nave Starship de SpaceX como módulo de aterrizaje, pero el cronograma sigue siendo incierto. Los recientes avances de China sugieren que puede vencer a Estados Unidos en este esfuerzo histórico.
Este rápido desarrollo del programa espacial de China subraya su compromiso de convertirse en una potencia espacial líder. Las pruebas exitosas tanto de la cápsula Mengzhou como del cohete Gran Marcha 10 representan un paso importante hacia el logro de este objetivo, con implicaciones potencialmente significativas para el futuro de la exploración espacial.





















