La Tierra experimentó recientemente su tormenta de radiación solar más intensa en más de dos décadas, alcanzando su punto máximo el 19 de enero de 2024. Si bien este evento no representó una amenaza directa para las personas en tierra, representa un evento climático espacial significativo con implicaciones para los astronautas, los viajes aéreos y las operaciones satelitales.
¿Qué pasó?
La tormenta alcanzó un nivel S4 (severo) en la escala de la NOAA, superando incluso la intensidad de las conocidas tormentas de “Halloween” de octubre de 2003. Estas tormentas surgen de poderosas erupciones en el Sol, a menudo eyecciones de masa coronal (CME), que aceleran partículas cargadas (principalmente protones) a velocidades cercanas a la de la luz.
Estas partículas recorren los 150 millones de kilómetros que separan el Sol de la Tierra en menos de una hora. Al llegar, interactúan con el campo magnético de nuestro planeta, concentrándose hacia los polos y penetrando en la atmósfera superior. La conclusión clave es que este evento fue históricamente fuerte pero careció de las energías extremas necesarias para alcanzar el nivel del suelo. La física meteorológica espacial Tamitha Skov describió el espectro de partículas como “suave”, lo que significa que era potente pero no producía radiación detectable en la superficie.
Por qué esto es importante
Si bien no es un peligro para quienes están en la Tierra, este tipo de evento solar resalta los riesgos actuales en el espacio.
- Astronautas: Los protones de alta energía aumentan significativamente la exposición a la radiación de los viajeros espaciales.
- Viajes aéreos: Las tripulaciones de las aerolíneas y los pasajeros que vuelan en rutas polares (donde el blindaje magnético de la Tierra es más débil) enfrentan riesgos elevados de radiación.
- Satélites: Las partículas energéticas pueden alterar la electrónica, los sensores y los instrumentos de los satélites. Algunos pronosticadores informaron de pérdidas temporales de datos durante la tormenta, probablemente debido a que los flujos de protones interfirieron con las mediciones de las naves espaciales.
Tormentas de radiación versus tormentas geomagnéticas: ¿cuál es la diferencia?
Es crucial distinguir entre tormentas de radiación solar y tormentas geomagnéticas. El primero es impulsado por partículas que se mueven rápidamente, mientras que el segundo ocurre cuando las perturbaciones en el viento solar interactúan con el campo magnético de la Tierra.
Las tormentas geomagnéticas, a menudo provocadas por CME o rápidas corrientes de viento solar procedentes de agujeros coronales, son responsables de las auroras, pero también pueden alterar la navegación, las comunicaciones por radio e incluso las redes eléctricas. Estos dos fenómenos son distintos pero a menudo ocurren juntos, lo que aumenta el impacto general del clima espacial.
Mirando hacia el futuro
Este reciente evento sirve como recordatorio de la actividad dinámica del sol y la necesidad de un seguimiento continuo. A medida que dependemos más de las tecnologías espaciales, comprender y mitigar estos riesgos es esencial. La creciente frecuencia de estos eventos plantea interrogantes sobre la preparación futura y la posibilidad de impactos más graves en la infraestructura crítica.
Las tormentas solares son una parte natural del clima espacial, pero su intensidad e impacto siempre están evolucionando. La vigilancia y la previsión continuas siguen siendo cruciales para proteger nuestras tecnologías y garantizar la seguridad en el entorno espacial.
