Los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial están generando suficiente calor para elevar considerablemente la temperatura de la superficie terrestre, creando “islas de calor” localizadas que ya afectan a unos 340 millones de personas. Una nueva investigación muestra que estas instalaciones pueden aumentar las temperaturas hasta 9,1°C (16,4°F) en las áreas circundantes, una tendencia que empeorará a medida que aumente la demanda de IA.
La magnitud del problema
La incesante expansión de la IA está impulsando un auge sin precedentes en la construcción de centros de datos. La empresa inmobiliaria JLL proyecta que la capacidad del centro de datos se duplicará entre 2025 y 2030, y la mitad de este crecimiento será impulsado por la IA. Este aumento exponencial del consumo de energía se traduce directamente en una mayor producción de calor. Investigadores de la Universidad de Cambridge, dirigidos por Andrea Marinoni, cuantificaron el impacto analizando 20 años de datos de temperatura satelitales junto con las ubicaciones de más de 8.400 centros de datos de IA.
El estudio se centró deliberadamente en centros de datos fuera de áreas densamente pobladas para aislar el impacto térmico. Los hallazgos son claros: las temperaturas promedio de la superficie terrestre aumentaron 2°C (3,6°F) a los pocos meses de que un centro de datos entrara en funcionamiento, y los casos extremos mostraron un pico de 9,1°C (16,4°F). En particular, el efecto se extiende más allá del entorno inmediato, con aumentos de temperatura mensurables detectados hasta a 10 kilómetros de distancia. Incluso a 7 kilómetros de distancia, la reducción de intensidad fue sólo del 30%.
Por qué esto es importante
El efecto del calentamiento localizado no es sólo una preocupación académica; es un posible problema ambiental y de salud pública. Más de 340 millones de personas viven en un radio de 10 kilómetros de estas instalaciones y experimentan temperaturas más cálidas que de otra manera. Los investigadores encontraron aumentos inexplicables de temperatura de 2°C en regiones como la región del Bajío de México y la provincia de Aragón en España durante las últimas dos décadas, lo que sugiere que el impacto ya se está sintiendo.
“Esto podría convertirse en un gran problema”, afirma Marinoni, subrayando la urgencia de abordar la huella térmica de la infraestructura de IA.
Matices y consideraciones futuras
Si bien el estudio establece una clara correlación entre los centros de datos y el aumento de las temperaturas, algunos expertos sugieren que se necesita más investigación. Chris Preist, de la Universidad de Bristol, señala la posibilidad de que los materiales de construcción y la calefacción solar contribuyan a este efecto, junto con el calor computacional. Independientemente del desglose preciso, el resultado neto es innegable: los centros de datos están contribuyendo al aumento de la temperatura del suelo.
Los hallazgos subrayan la necesidad de un diseño y desarrollo cuidadosos de la infraestructura del centro de datos. A medida que la IA continúa creciendo, ignorar este impacto térmico probablemente exacerbará el cambio climático localizado y potencialmente sobrecargará las redes energéticas que ya están bajo presión.




















