Un principio de larga data de la física cuántica –la dualidad onda-partícula de la luz– se enfrenta a un renovado escrutinio tras una investigación que sugiere que el icónico experimento de la doble rendija puede explicarse completamente utilizando únicamente el comportamiento de los fotones, eliminando efectivamente la necesidad del componente tradicional de “onda”. Este cambio, si se acepta ampliamente, podría remodelar la educación fundamental en física y acelerar aplicaciones novedosas en óptica y tecnología cuántica.
El experimento de la doble rendija: un rompecabezas centenario
El experimento de la doble rendija, realizado por primera vez por Thomas Young en 1801, demostró que la luz exhibe patrones de interferencia similares a ondas y un comportamiento similar al de partículas. Durante más de dos siglos, los físicos han reconciliado esta dualidad afirmando que la luz existe como ambas cosas simultáneamente: a veces actúa como una onda, a veces como fotones discretos.
Sin embargo, un equipo dirigido por Celso Villas-Boas de la Universidad Federal de São Carlos en Brasil propone una interpretación diferente. Argumentan que los patrones de interferencia observados en el experimento no son el resultado de la colisión de ondas, sino más bien el comportamiento de “estados oscuros” dentro de los propios fotones. Estos estados oscuros son condiciones cuánticas en las que los fotones existen sin interactuar con otras partículas, lo que explica las franjas oscuras en el patrón de interferencia sin requerir propiedades ondulatorias.
Repensar la naturaleza fundamental de la luz
Las implicaciones son sustanciales. Si se verifica, este modelo significa que la comprensión clásica de la luz como una onda no es necesaria para explicar los fenómenos observados. Los hallazgos del equipo ya han atraído una atención significativa dentro de la comunidad de la física, con Villas-Boas informando de invitaciones para presentar el trabajo en varios países y de citas generalizadas en la literatura revisada por pares.
La propuesta no está exenta de resistencia. Algunos físicos, en particular aquellos que han enseñado la dualidad onda-partícula durante décadas, se muestran escépticos. Este retroceso pone de relieve un punto crucial: los cambios fundamentales en la comprensión científica a menudo se topan con el escepticismo inicial. Sin embargo, Villas-Boas señala que la mecánica cuántica en sí misma enfatiza el vínculo inextricable entre los objetos cuánticos y su interacción con los dispositivos de medición, incluidos los que existen en estados oscuros.
Más allá de la teoría: energía oculta y nuevas tecnologías
La investigación va más allá de la reinterpretación de experimentos existentes. Villas-Boas y sus colegas también han demostrado que la radiación térmica, como la luz solar, puede contener una cantidad significativa de energía encerrada en estos estados oscuros, energía que no interactúa con la materia. Esto podría potencialmente aprovecharse, aunque los desafíos prácticos son importantes.
Además, el trabajo del equipo abre puertas a nuevas posibilidades tecnológicas. Al abandonar el modelo ondulatorio, los científicos podrían diseñar interruptores o materiales impulsados por luz que interactúen con la luz de maneras sin precedentes, creando dispositivos con propiedades ópticas únicas.
“En mi opinión, esto no es nuevo. Esto es lo que ya nos dice la mecánica cuántica”. – Celso Villas-Boas
La reinterpretación de la interferencia que hace el estudio también ofrece un marco para comprender fenómenos previamente inexplicables, como ondas que interfieren sin superposición directa. En última instancia, el debate en torno a los fotones oscuros subraya el continuo refinamiento de nuestra comprensión del mundo cuántico.





















