Los astrónomos han observado un evento cósmico sin precedentes: un agujero negro destrozando una estrella masiva, liberando energía equivalente a 400 mil millones de soles. Apodado “el Whippet” (oficialmente AT2024wpp), este Evento de perturbación de marea (TDE) se encuentra entre las explosiones más poderosas jamás detectadas, ampliando los límites de nuestra comprensión de estas interacciones violentas.
La física de la destrucción estelar
Los TDE ocurren cuando una estrella se acerca demasiado a la intensa gravedad de un agujero negro. Las fuerzas de marea del agujero negro estiran y comprimen la estrella en largas y delgadas hebras de materia, a menudo descritas como “espaguetis estelares”. Este material gira en espiral alrededor del agujero negro, formando un disco de acreción que alimenta el agujero negro. Pero este proceso no es sencillo; parte de la estrella destrozada es expulsada en potentes chorros.
El Whippet destaca por su gran escala. Este evento no es simplemente otro TDE, es una de las explosiones cósmicas más energéticas jamás observadas. La producción de energía del Whippet es tan extrema que supera incluso el colapso de una estrella masiva en una supernova.
Descubrimiento y Confirmación
El Whippet fue detectado por primera vez por la Instalación Transitoria Zwicky en el Observatorio Palomar. Inmediatamente llamó la atención debido a su similitud con otros eventos raros y brillantes, como AT 2018cow y Luminous Fast Blue Optical Transients (LFBOT). Los LFBOT son destellos de luz intensamente brillantes que se desvanecen rápidamente y emiten radiación de alta energía en todo el espectro electromagnético.
Las observaciones de seguimiento con el Telescopio Liverpool y la nave espacial Swift de la NASA confirmaron el color azul extremo del Whippet y su emisión de rayos X, características distintivas de una estrella destrozada por un agujero negro. Las mediciones de distancia descartaron una supernova convencional, consolidando la interpretación de TDE.
Ondas de choque y materia eyectada
La destrucción desató una onda de choque que se propagó hacia afuera a aproximadamente el 20% de la velocidad de la luz (134 millones de millas por hora). Esta ola chocó contra el gas circundante y se disipó después de aproximadamente seis meses.
Quizás aún más intrigante es que los científicos detectaron que el helio se alejaba del evento a una asombrosa velocidad de 13 millones de millas por hora. Esto sugiere que una parte del núcleo de la estrella sobrevivió a la espaguetificación inicial, o que un tercer cuerpo del sistema fue destruido por las emisiones del agujero negro. El origen exacto de este material sigue siendo incierto.
Por qué esto es importante
Eventos como el Whippet son raros pero críticos. No sólo confirman la existencia de agujeros negros, sino que también proporcionan información sobre su crecimiento, sus hábitos alimentarios y la física extrema que interviene en estas colisiones cósmicas. El estudio de estos eventos ayuda a los astrónomos a mapear la distribución de los agujeros negros y comprender cómo estos gigantes dan forma al universo que los rodea. Los hallazgos fueron presentados en la conferencia de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS) y se publicarán próximamente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
El Whippet sirve como un claro recordatorio del poder bruto del universo y de los procesos violentos, aunque fundamentales, que impulsan la evolución cósmica.




















