Las mentes humanas naturalmente van a la deriva. Mientras realizamos actividades diarias (trabajo, quehaceres domésticos, ejercicio), los pensamientos con frecuencia se desvían de la tarea inmediata. Investigaciones recientes sugieren que cuando estas derivas mentales se centran en sensaciones corporales como los latidos del corazón o la respiración, pueden afectar inmediatamente el estado emocional y potencialmente afectar la salud mental a largo plazo. Los hallazgos, publicados el 25 de marzo en Proceedings of the National Academy of Sciences, añaden una nueva dimensión a la comprensión de la distracción mental.
El aspecto pasado por alto de la mente divagadora
Durante años, los estudios se han concentrado en los aspectos cognitivos de la divagación mental: pensamientos sobre recuerdos, eventos y otros. Esta línea de investigación ha establecido la importancia de estas excursiones mentales para la planificación, el aprendizaje y la creatividad. Sin embargo, se ha ignorado en gran medida el impacto de volverse hacia adentro, hacia las sensaciones físicas. Este “divagamiento del cuerpo”, como lo llaman algunos investigadores, parece tener una firma cerebral única, distinta del divagamiento mental cognitivo tradicional.
Cómo funcionó el estudio
Investigadores de la Universidad de Aarhus en Dinamarca escanearon a 536 participantes utilizando tecnología de resonancia magnética y al mismo tiempo les pidieron que informaran en qué estaban pensando. Los resultados mostraron que, además de los recuerdos y los planes, los participantes con frecuencia se centraban en sensaciones corporales como la respiración y los latidos del corazón. Fundamentalmente, aquellos que reportaron más divagación corporal durante la exploración también reportaron niveles más altos de emociones negativas.
Este vínculo con el estado de ánimo negativo fue corroborado por un estudio separado de 2024 en el que los participantes rastrearon sus experiencias a través de teléfonos inteligentes durante todo el día. Si bien el espacio cerrado de un escáner de resonancia magnética puede amplificar estos sentimientos, la evidencia sugiere que la conexión persiste fuera de entornos controlados.
¿Beneficios sorprendentes?
Paradójicamente, el estudio también reveló que las personas que con frecuencia vagan por su cuerpo tendían a informar menos síntomas de depresión y TDAH. Ambas condiciones a menudo están relacionadas con una excesiva divagación cognitiva y una interocepción deteriorada (la capacidad de conectarse con las sensaciones internas). Esto sugiere que estar en sintonía con las señales corporales puede actuar como un factor protector contra patrones de pensamiento dañinos, particularmente para aquellos propensos a la rumiación o dificultades de atención.
“Se trata de un estudio realizado con rigor que caracteriza un aspecto nuevo e interesante de la divagación mental”, señala Daniel Smilek, neurocientífico de la Universidad de Waterloo.
Limitaciones e investigaciones futuras
El estudio no está exento de salvedades. Los investigadores sólo exploraron los pensamientos internos después de la sesión de resonancia magnética, una única instantánea en lugar de un seguimiento dinámico de los cambios mentales a lo largo del tiempo. Aaron Kucyi, neurocientífico de la Universidad de Drexel, señala esta limitación: “Sabemos, gracias a investigaciones sobre distracciones mentales, que es dinámico… Una medida única y transversal podría perder los matices”.
A pesar de esto, se espera que los hallazgos fomenten una mayor colaboración entre los investigadores que estudian la interocepción y la divagación mental, campos que anteriormente han operado en gran medida de forma aislada. Esta integración podría conducir a una comprensión más profunda de cómo nuestro mundo interno influye en el bienestar mental.
En conclusión, esta investigación destaca una faceta de la mente divagada que antes se pasaba por alto. Sugiere que centrarse en las sensaciones corporales no siempre es negativo; incluso puede ser protector en algunos casos. Se necesita más investigación para comprender completamente la compleja relación entre la divagación mental, la interocepción y la salud mental.




















