Un descubrimiento notable en Aberdeen ha revelado el ejemplo más antiguo conocido de puente dental en Escocia, ofreciendo una visión poco común del cuidado bucal medieval. El artefacto, una ligadura de alambre de oro de 20 quilates encontrada en la mandíbula inferior de un hombre, data de hace aproximadamente 500 años y sugiere que el individuo se sometió a un procedimiento sofisticado para reemplazar un diente faltante.
Este hallazgo desafía la percepción común de que el trabajo dental antiguo se limitaba a extracciones rudimentarias o empastes simples. Más bien, pone de relieve una compleja intersección entre la medicina, la artesanía y el estatus social en la Europa de finales de la Edad Media.
El descubrimiento en St. Nicholas East Kirk
La mandíbula fue desenterrada durante las excavaciones en St. Nicholas East Kirk en Aberdeen, una iglesia que se cree que fue construida en el siglo XI y utilizada hasta la Reforma Protestante a finales del siglo XVI. El sitio ha arrojado más de 900 entierros y miles de huesos humanos, pero este espécimen en particular se destacó por la presencia del alambre de oro.
Aunque la mandíbula no fue recuperada como parte de un esqueleto completo, los investigadores determinaron que pertenecía a un hombre de mediana edad que murió entre 1460 y 1670. La identificación se basó en la forma del hueso y los patrones de desgaste específicos de los dientes.
Un vistazo a la salud bucal medieval
El estado de los dientes cuenta una historia tanto de deterioro como de determinación. El hombre padecía:
* Placa endurecida en todos los dientes.
* Caries en tres dientes.
* Enfermedad periodontal causada por la retracción de las encías.
A pesar de estos problemas, el hombre sólo había perdido un diente durante su vida: el incisivo central inferior derecho. Para abordar esta brecha, se enrolló intrincadamente un alambre de oro alrededor de los dientes adyacentes: el incisivo lateral inferior derecho y el incisivo central inferior izquierdo. El alambre se aseguró con un nudo retorcido, creando efectivamente un puente para atravesar el diente faltante.
“La aplicación de la ligadura probablemente habría causado algunas molestias durante el procedimiento”, explica Rebecca Crozier, bioarqueóloga de la Universidad de Aberdeen y coautora del estudio publicado en el British Dental Journal. “Pero el hombre… probablemente se habría acostumbrado a la presencia del cable con el tiempo”.
Función versus apariencia: ¿Por qué adquirir un puente dental?
Si bien el alambre de oro probablemente ayudó a restaurar cierta capacidad de masticación, los investigadores sugieren que la motivación principal pudo haber sido cosmética. En la Europa medieval, la apariencia física a menudo estaba vinculada al carácter moral y a la posición social. La falta de un diente podría verse como un signo de mala salud o de un estado inferior.
- Señalización social: Para quienes podían permitírselo, las reparaciones dentales eran una forma de mantener una apariencia respetable.
- Artesanía: Es muy probable que un joyero, en lugar de un médico, haya elaborado e instalado el cable. La odontología no se convirtió en una profesión organizada hasta el siglo XIX; antes de eso, los procedimientos eran realizados por barberos, curanderos y joyeros.
El estudio señala que, si bien los empastes dentales datan de hace 13.000 años, las ligaduras con alambre eran un tratamiento bien documentado en los tratados médicos medievales. Un ejemplo similar, aunque posterior, se encontró en Francia con un aristócrata del siglo XVII, lo que indica que no se trataba de un incidente aislado sino parte de una tendencia europea más amplia entre los ricos.
La realidad de la odontología medieval
Vivir con un puente dental medieval no estuvo exento de desafíos. El alambre había rozado contra la raíz de un diente de anclaje, lo que sugiere que pudo haber sido ligeramente inestable. Crozier señala que si bien el paciente probablemente se adaptó al alambre, comer alimentos duros como manzanas habría sido problemático debido a la inestabilidad del diente ligado.
El alambre probablemente mantuvo en su lugar el diente extraído o una prótesis de reemplazo, lo que demuestra un nivel de habilidad técnica e ingenio que rivaliza con la odontología moderna temprana.
Conclusión
Esta ligadura de oro de 500 años de antigüedad es más que una simple curiosidad dental; es un testimonio del deseo humano de plenitud y estatus, incluso en una era anterior a la medicina moderna. Revela que los individuos medievales, particularmente aquellos con recursos, buscaban activamente soluciones a problemas dentales cosméticos y funcionales, confiando en las hábiles manos de los joyeros locales para crear sus sonrisas.
