La constante solar: por qué cambia realmente el aporte de energía de la Tierra

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Hay un flujo constante de energía que llega a nuestro planeta cada segundo. Los científicos la llaman constante solar, una cifra que representa la energía de radiación total que el Sol entrega a la Tierra. Suena como un número fijo, un ancla rígida en el cielo caótico, pero la realidad es un poco más dinámica de lo que sugiere el nombre.

Para comprender cuánta energía recibimos realmente, hay que imaginar una superficie teórica. Esta superficie se encuentra a la distancia media de la Tierra al Sol. Está colocado perfectamente perpendicular a los rayos del sol. Esta configuración elimina el ángulo de incidencia de la ecuación, dándonos una medición limpia. No se puede medir esto con precisión desde el suelo. La atmósfera absorbe y dispersa la radiación, alterando los datos. Necesitamos satélites. Sólo desde el espacio, donde el aire es escaso y el cielo está despejado, podemos obtener el valor real.

La cifra es de aproximadamente 1,366 kilovatios por metro cuadrado.

Esa es aproximadamente la potencia de salida de 13 o 14 bombillas estándar, empaquetadas en un solo metro cuadrado de espacio. Es brillante. Es intenso.

¿Pero es constante?

En el gran esquema de las cosas, sí. A lo largo de la vida humana, la variación es insignificante. Sin embargo, si se observa el ciclo solar de 11 años, el panorama cambia. El valor aumenta aproximadamente un 0,2 por ciento en el pico de este ciclo. Esto puede parecer pequeño, pero en términos energéticos es mensurable.

¿Por qué sube? Se podría esperar que más manchas solares signifiquen menos luz. Las manchas solares son regiones más frías y oscuras de la superficie del Sol. Bloquean la luz. Cuando la actividad de las manchas solares es alta, las emisiones disminuyen unas pocas décimas porcentuales. Pero el Sol tiene un contrapeso. Asociadas con estas regiones activas hay puntos brillantes llamados plagas. Estas características son más extensas que las manchas solares. Duran más. Su mayor brillo compensa con creces la oscuridad de abajo. El resultado neto es un ligero aumento de la radiación total.

La constancia se rompe en una línea de tiempo completamente diferente. A menudo pensamos en el Sol como un horno estable que ha ardido de la misma manera durante miles de millones de años. No es así. A medida que el Sol fusiona hidrógeno en helio en su núcleo, su estructura cambia. Hace más calor. Se vuelve más brillante.

La constante solar aumenta aproximadamente un 10 por ciento cada mil millones de años.

Esto importa. Es importante para los modelos climáticos. Es importante para comprender por qué la Tierra se congeló durante el eón Hadeano a pesar de un Sol joven y más débil. Es importante para el futuro, cuando ese aumento del 10 por ciento impulse cambios climáticos significativos. Vivimos en una ventana estrecha de estabilidad estelar y recibimos la energía suficiente para mantener los océanos líquidos y la atmósfera compleja.

La cifra 1.366 kW/m² es útil. Es una línea de base. Un punto de referencia. Pero no es una ley de la física. Es una instantánea de una estrella que va despertando lenta y constantemente.

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